Los fallos del Canal de denuncias de la OMS

El pasado jueves 23 fue el día Mundial de los Denunciantes, ese día los profesionales de Compliance celebramos el importante papel que desempeñan los denunciantes en la sociedad y su crucial contribución a la lucha por un mundo sin corrupción.

El post de hoy, es con base Transparencia Internacional, que reveló el caso de un denunciante, el Dr. Francesco Zambon, espera recibir una importante decisión en cualquier momento. Se trata de un antiguo investigador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y denunciante de las presiones ejercidas sobre él por el entonces director adjunto, el Dr. Ranieri Guerra, para que modificara un informe del que era autor sobre la preparación de Italia ante una pandemia. El informe fue publicado por la OMS en mayo de 2020 y retirado al día siguiente.

Zambon comunicó inicialmente su preocupación por el posible conflicto de intereses del Dr. Guerra a través de los canales internos, pero su revelación fue ignorada durante varios meses. En diciembre de 2020, decidió hablar públicamente. En marzo de 2021, tras la respuesta insatisfactoria, el aislamiento profesional y el descenso de categoría que hicieron intolerables sus condiciones de trabajo, Zambon dimitió. El informe nunca se volvió a publicar.

Las supuestas represalias a las que se enfrentó y la falta de protección por denunciar el caso llevaron a Zambon a solicitar una revisión interna de su caso por parte de la OMS. Después de que esta solicitud fuera desestimada, escribió a la Junta Mundial de Apelación el pasado mes de septiembre. Se esperaba que la Junta decidiera sobre el caso de Zambon la semana pasada, pero todavía no se ha anunciado ninguna decisión. El Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, tiene la última palabra sobre el caso.

Varias organizaciones de la sociedad civil también se manifestaron en apoyo del caso de Zambon y pidieron a la OMS que revisara a fondo sus revelaciones.

Pero este no es un caso aislado. La OMS no es el único organismo de las Naciones Unidas (ONU) que se enfrenta a críticas justificadas por el trato que da a los denunciantes internos; y Francesco Zambon no es el único denunciante que sufre represalias o falta de protección tras denunciar conductas indebidas en organizaciones internacionales.

También se menciona el caso de Emma Reilly, una de las denunciantes entrevistadas en un documental de la BBC “The Whistleblowers: Inside the UN”. El documental expone preocupantes denuncias de represalias contra quienes denuncian la corrupción, los abusos sexuales y la mala gestión en la ONU.

Emma Reilly, trabajó a para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, tuvo una experiencia similar a la de Zambon. En 2013, denunció que su empleador había compartido con funcionarios del gobierno chino los nombres de disidentes chinos que participaban en actividades de la ONU. Al principio, se la consideró una denunciante y con derecho a protección, pero sin embargo fue condenada al ostracismo y al acoso. En noviembre de 2021, a Reilly se le retiró repentinamente la condición de denunciante y fue despedida por hacer «revelaciones no autorizadas» a la prensa.

Antes de Reilly, llegaron otros casos destacados. Sus historias, junto con las experiencias de otras personas que sacaron a la luz irregularidades en todos los organismos de la ONU, confirman un patrón previamente conocido a pesar de la creación de la Oficina de Ética en 2006.

Este caso que hoy leemos refleja que los mecanismos de denuncia de la ONU no están funcionando. En lugar de que se les ofrezca protección y se atiendan sus denuncias de irregularidades, estos denunciantes se enfrentan a represalias y malos tratos. Los Profesionales que trabajamos como Compliance debemos velar porque la protección de los denunciantes no sea débil, por barreras estructurales, por políticas de protección a los denunciantes defectuosas o inexistentes, por conflictos de intereses, por falta de cultura interna, etc.; y esto es un reto mundial. Es esencial que cuenten con sólidos mecanismos internos de rendición de cuentas para que la corrupción, el fraude, abusos sexuales, blanqueo de capitales y otros delitos sean detectados y sancionados. Garantizar que el personal pueda denunciar las conductas indebidas a través de mecanismos de denuncia seguros y que esté protegido contra las represalias es fundamental para asegurar la rendición de cuentas.

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